Tomo una frase muy interesante, ajusta mucho.
Es una traducción del inglés pero no pierde la idea:
¿Qué piensan de los granjeros? ¿Piensan que son santos? ¡Ha!
¡Son unas mugrosas bestias!
Dicen, “No tenemos arroz, ni tenemos trigo. ¡No tenemos nada!”
¡Pero lo tienen! ¡Lo tienen todo!
¡Caven sus suelos! ¡Busquen en sus graneros!
¡Encontrarán bastante! ¡Granos, sal, arroz, sake!
¡Miren los valles, tienen almacenes escondidos!
¡Se muestran como santos, pero solo mienten!
¡Si huelen un combate, persiguen a los derrotados!
¡Son tacaños, codiciosos, llorones, aprovechadores, y mezquinos! ¡Maldición!
¿Pero . . . quién creó estas bestias? ¡Ustedes! ¡Ustedes los Samurai fueron!
¡Quemaron sus aldeas! ¡Destruyeron sus granjas! ¡Robaron su comida!
¡Los fuerzan a laborar! ¡Raptaron a sus mujeres! ¡Y los matan si se resisten!
¿¡Entonces qué pueden hacer los granjeros!?
Agradezco una que otra fuente de información, no me gustan los cuentos entre medio de las polémicas trascendentes.
Escuchando a Tom Mosciatti, su sagaz opinión de actualidad. Eso viene a la par de estar buscando un poco de información, más que nada datos importantes a la hora de saber de donde viene el cuchicheo de la mentada crisis del petróleo en Magallanes.
Desafortunadamente, el primer error en el que se puede incurrir es ver la prensa televisiva. No quiero desmerecer las horas de trabajo que deben tenerse en los canales. Pero, no me fío de la opinión que tienen por canal, cada noticia corrompida por la opinión y lo que les dice el contrato. Así que TV fuera.
Internet… pues, ya que lo menciono, internet es un medio que de a poco ha ido integrando la opinión de la gente.
Problema que suscita esto, es la ignorancia de la misma la que se contagia en este medio, lo que ocurre al popularizarse algo, por ende, se pierde la información entre la opinión del vulgo (usuario común).
Pero es información mayoritariamente abierta y libre, tomaría el riesgo entre tanta opinión.
Entonces, se encuentran un par de transmisiones que son bastante relevantes a mi interés por algo de verdad ocurriendo:
SALSA: FranciscaBitsch en Twitcam Mapardo en Twitcasting Radio el Pingüino
La consigna, “Que no le vengan con cuentos”. Bueh, ojalá haya solución coherente a los verdaderos problemas. Fuerza para la gente que está en momentos difíciles y córtenla de opinar sin informarse, prefiero un silencio sepulcral, pero al menos que denosta respeto y cultura.
Esperé internet para darme el lujo de escribir una última entrada del blog antes de terminar este año.
Es un lujo que haré breve, primero para decir de forma apacible: “¡¡Al fin te vas año y la conchetumare!!”. Si, es una reverenda idiotez si pensamos que un año que se va hará mínima diferencia, pero tomarlo por el lado simbólico y demases, no le hace mal a nadie entonces putear de vez en cuando. En este caso, quería que se fuera el puto año.
Año yeta, es como representas un año bastante jodido, con más cortesía de parar el dedo del medio que el pulgar, un año que terminamos con un mal balance. Está demás hablar de los grados Richter que hicieron cagarse entero a un pais. Al menos salimos a flote antes que el tsunami nos mandara a nadar con escombros (si, también puedo apelar al sarcasmo). No todos pueden decirlo, hay bastantes que la pasaron mal con el chiste de la placa de Nazca. Pero, los que salieron vivos, no tienen más remedio que continuar.
No quiero hablar de tragedias de final feliz que no me pertenecen, como la de los mineros. En serio, no me pertencen en absoluto, aunque revele parte positiva de nuestra conciencia pais, no es una victori más que para los 33 sujetos que a mi juicio, se lucieron en su magistral supervivencia… pero, la vida sigue.
Este año salí vivo de un año académico que veia con balances negativos… la cagué para pesimista, pero en mi simia actitud, salí entero y sin necesidad de visitar un loquero.
Pero las horas que pudieron haberse usado para una arrancada loca a un lugar X del gran Valparaiso, fuck that!
Se perdió la chance de encontrar un par de repuestos, alguna actividad que otra.
No todo fue malo, no puedo negar, pero hay que analizar las cosas como las solía hacer el ex-DT de la selección de “furbo” chilena, hay que pensar que si lo malo no se resuelve, las consecuencias se acarrean a posteriori. Por eso estoy dando la lata con el balance mahoma del año… el 2011 será mejor, el 2012 a toda raja (owww, yeah!).
Lo bueno (ya era hora pedazo de…): Harto participar del buen Judo, esta vez me esforcé bastante, nunca pensé que iba a ser tanto, este año que viene hay que llegar a demoler.
Cómo olvidarse del Big Metal Fest del 10 de Noviembre, concierto monumental en el Teatro Caupolicán (espacio que escupía gente) en donde Dorso, Sepultura y Anthrax demolieron al ritmo de baterías supercargadas y estruendoso thrash metal. Momento memorable es el de salir del recinto y ver cero flaites a varios metros de distancia.
Resumiendo para los no lectores: Este año se va, pero guardamos todos el sentimiento, de que no hayan mas 2010ces.
El carnicero regresa.
Continuando del post anterior, quedamos con que Sepultura hizo un fenomenal show, que los hizo terminar con mucha más gloria que alguna pena. Lograron cansar a un público violento.
Pero el plato principal ya estaba en camino.
Los gritos del público eran claros, cada minuto que pasaba era un minuto en que la impaciencia por ver a la banda del pelao’ Scott Ian iba creciendo.
Un nuevo interludio amenizado con música totalmente fuera de contexto, a medida que iban anunciando la venida de Motörhead a Chile para el 2011. Cada vez que sonaba la publicidad, el público vitoreaba.
Tras unos buenos minutos, cayo el primer telón de fondo, para quedar el distintivo telón de gira: Anthrax: Among the Living.
Bastó unos 10 minutos después de la caida del telón para que una sirena interrumpiera la calma del público. Las luces se apagaron quedando las más tenues del escenario.
En ese momento es cuando entra al escenario haciendo una reverencia al público, el bien permutado Charlie Benante al mando de la batería. Acto seguido, suenan los rasgueos que indican el inicio del turno de Anthrax. Ian llega haciendo los sonidos de Among the Living para una audiencia que ya esperaba por más de 2 horas a su banda.
Sobre la marcha va entrando Rob Caggiano, con el gorro de lana en la melena, tranquilo saludando a la gente; le sigue el histriónico Frank Bello.
Cuando finalmente empiezan los riffs más marcados, aparece la figura que el pública esperaba ver, el que retorna en toda su gloria después de su retiro momentaneo de la banda. El vocalista que rompe el trasero de muchos pseudocantantes actuales: Joey Belladona, con gallarda camisa negra… Empieza Among the Living, conjunto a los imparables empujones de los metaleros, recargados en adrenalina.
Terminado el primer tema, no dejan segundo para respirar, el tema que se esperaba: Caught in a Mosh. Resumo la canción en el remolino de gente que se armó en el centro de la cancha, un temerario mosh pit que fue acentuado con la bengala de un fanático, demostrandole a Anthrax que estábamos lejos del cansancio.
Siguieron Got the Time y Madhouse, temas que inevitablemente canté, con brazos en alto mostrando los cuernos que el inigualable Ronnie James DIO (R.I.P.) dejó como herencia. Me di el lujo de cantar Madhouse con otro eufórico metalero quien no escátimo en destruir sus cuerdas vocales para cantar Madhouse. Pasada ya media hora de concierto, se partió con Be All, End All, coreado por una tribuna incansable. Suavizando el ambiente, sonó un clásico para los presentes: Antisocial. Temón matizado por intermianbles cabeceos, que eran hecho aún a sabiendas de ya haberse contracturado el cuello con los dos demoledores que ya habían tocado (Sepultura y Dorso).
Pasado Antisocial, Scott prefirió hacer una pausa para hablar con un público atento a sus palabras, mientras Belladona hacía un efervescente brindis, con cerveza en mano para todos los Chilenos presentes.
Pero esto estaba lejos de prender al público en definitiva, faltaba el tema que marcó el punto más alto de la noche, el tema que está grabado en la mente de los cabeceadores: Indians. Ni los guardias podían con la fuerza de este público indomable, aún con el sorpresivo corte de audio, Anthrax logró hacer repuntar el sonido, “castigando” a Benante por descoordinarse. Entonces, a modo de arreglo “El pit es maricón, hagan ese mosh más loco, más loco para Charlie”… entonces vino la palabra clave: WARDAAAAAAAAANCEEEEEE!!!
Con ese grito, el público demostró estar más que lejos del cansancio, haciendo un torbellino de metaleros que aún el mismo conjunto no pudo creer. Entre las intermianbles vueltas, ni me di cuenta como quedé en el borde de la parte baja de la cancha, pero aún así, fue un gasto de energía que valió la condenada pena.
Belladona hizo un alto esta vez para presentar a sus compinches uno por uno.
Luego de la presentación, Scott aprovechó el alto para dialogar con el público, preguntando ¿Ustedes aman el Thrash Metal?, ante la afirmativa, el responde de vuelta Nosotros también… por eso llevamos haciendo esto por más de 27 años. Premisa que usó para presentar el tema distintivo de la gira Fight em’ till You Can’t, del nuevo álbum que se viene para el 2011.
Siguiendo la lista de temas, se vinieron con más carga encima, Only, Metal Thrashing Mad y A.I.R., eran los temas con los que continuaron prendiendo el escenario. Con mucha energía de un público que ya empezaba a sentir el peso en las piernas de un concierto que no terminaba.
Entre los temas, nuevamente detienen el acto para esta vez hacer la pregunta que llenó de adrenalina el espíritu del metal Chileno:
Scott: ¿Ustedes conocen al Big Four?
Público: ¡¡¡SI!!!
Scott: Ustedes saben que estuvimos en Europa en un gran concierto, que se transmitió mundialmente.
Público: ¡¡¡SIIII!!!
Scott: Entonces… ¿¡QUIEREN AL BIG FOUR EN CHILE!?
Público: (Con más euforia) ¡¡¡¡SIIIIIIIII!!!!
Scott: Entonces lo tendrán. Porque Chile lo merece, hablaremos con Metallica, Megadeth y Slayer para que el Big Four venga a Chile… por si se lo merecen.
Son las últimas palabras del guitarrista. El público estaba sumido en el asombro, en la gran alegría que esas palabras significaban. De un gran concierto, iba a llegar un concierto nunca antes visto en Chile. Con esa promesa, Anthrax dejaba el escenario.
Pero el público demanda más, Oleeeee, oleeeee, olé, oléeeee… Anthrax, Anthraaaax.
Con esa consigna, la banda vuelve a sus lugares, y le dan lo que el público pedía, empezando sus rasgueos, el público coreaba Efilnikufesin (N.F.L.), dejando ahora al añoso Belladona hacer una muestra de su impecable voz, cantando la primera estrofa totalmente a capella.
Y entonces llegó, como broche de oro para cerrar un concierto de locos, a pedido del público de principio a fin, el tema que termianaría de gastar al público: I Am the Law.
El público lo coreó de principio a fin, a la par de una banda que dió todo por un Chile metalero.
Con esa canción Anthrax pone el fin a la interminable jornada a eso de las 00:15 horas, con un público que pedía más clásicos. Pero ya era la hora en que nos echaron del Teatro, un lugar que en simples palabras no da el abasto para un público tan desenfrenado, demostrado quedó que el Caupolicán es incapaz de presentar a uno de los jinetes del Big Four.
Con sonrisa de oreja a oreja, un cansancio que me hacía caminar torpemente por las calles de Santiago con mi compañero, en un interminable desfile de metaleros a través de la calle San Diego, todos con dirección a la Alameda. Para ir finalmente a descansar.
Si hay algo memorable de esa caminata hasta la Alameda, es que entre tanto metalero, se distinguió la ausencia TOTAL de flaites en las inmediaciones. Que mayor sueño que caminar por las Alamedas de Santiago… libre de flaites a esas horas de la noche. Jornada memorable, que terminó con una dormida inédita para volver al día siguiente a clases, libre de culpa, pero no de tareas… pero como dice el Bananero: ¡¡¡LAS PELOTAS!!!
Con la promesa de Anthrax de volver con el Big Four a Chile, con la expectancia de seguir yendo a conciertos en los años que vengan, termino de relatar el primer concierto de mi recochina vida, las lucas mejor gastadas de mi vida, en algo que mis hijos de alguna manera deberán conocer algún día. All Hail Metal motherfuckers!!
La noche del 10 de Noviembre del 2010 pasará como una gran noche a nivel personal, una gran noche para el metal en Chile.
Que no parezca una exageración, el show del miércoles fue una cosa que estuve esperando por más de un mes (desde que compré la entrada). Me enteré en un principio que una banda de gran trayectoria como lo es Anthrax, venía a Chile después del aclamado retorno de Joey Belladona a la banda. Una noticia que a muchos les llegó al corazón de metal. Esa noticia estuvo sabida previa al invierno Chileno.
El mismo año en que Anthrax volvía a su conformación ochentera, no pudo darse mejor ocasión para ofrecer un espectáculo en el mundo mundial… El concierto del Big Four: Metallica, Megadeth, Slayer y Anthrax; en un mismo escenario, un inmenso público.
Con esa premisa, la banda del pelón Scott Ian, hacía gala de su despliegue técnico y dinámica con el público en el escenario. No es una banda para tomar a la ligera, a pesar que los productores del Big Four les dieron muy poco tiempo para actuar comparado a las dos horas y media de Metallica.
Aún así, se tenían que presentar con el 10 de Noviembre como fecha confirmada.
Entonces ocurrió lo que menos esperaba el público en general… era que esta banda no se presentaría sola. A la movida se unieron los brasileros de Sepultura, quienes a pesar de ya no poseer la formación tan reconocida, ha sabido mantener la frente en alto estos últimos años.
Por votación metalera popular, se dejó a Dorso como espectáculo de apertura del gran concierto… que mejor exponente nacional para ser el plato de entrada del show.
La mejor noticia de todas era que el precio de las entradas, se iba a mantener, así que esta oportunidad de tener un concierto increible en las venas se iba volviendo cada vez más fuerte. No rechacé la posibilidad. Así que hice un sacrificio monetario para darme uno de estos lujos que te das una vez al año… o menos.
Por infortunios, más adelante, a menos de un mes del show nos viene la productora que el recinto iba a ser cambiado del Movistar Arena al Teatro Caupolican. Nos movieron a un recinto mucho más chico porque supuestamente faltaba vender más entradas (a esas alturas) para mantener el show en el Movistar Arena. Pero como dicen por ahí: Barco Pirata.
Llegado el día (después de hacer el contacto para tener donde quedarme por la noche) del show, no me aguantaba la euforia de participar de una cosa genial. Haciendo una previa cervecera en casa del compañero que me acompañó al show y prestó la casa.
Llegando al recinto, en cosa de menos de un minuto, ya me puse en el ambiente para cabecear y moshear al ritmo pesado de los temas de Dorso, quienes a pesar de tener un breve espectáculo de media hora app., lograron prender a un recinto repleto de bestias adictas al sonido potente del metal.
Pasado Dorso, pasó el rato de reinstalación para el siguiente monstruo del show: Sepultura.
Muchos empezaron no a abuchear, pero vitorearon “Cavalera, Cavalera”… esto a sabiendas que los Cavalera no volverán bajo ninguna circunstancia a Sepultura.
Empezaron a entrar los brutalizadores, partiendo por el baterista que se insertó en su sitio, seguido del muy aplaudido Andreas Kisser, no menos notoria fue la aparición del bajista quien recibió sus aplausos. Partieron los riffs iniciales de Sepultura, que vinieron después de una ambiental introducción, que se volvió reconocible a oidos de muchos: Arise. Es cuando empieza el primer cuando aparece el cuestionado, pero nunca vapuleado Derrick Green, quien aún enfrentando la sombra de los Cavalera sobre sus hombros, logró sacar adelante un espectáculo de más de hora y media con los clásicos y algunos temas de su etapa en la banda, estrenando una canción del próximo álbum. Qué mejor para terminar el espectáculo que ustilizar la mejor metralla: Territory y Roots Bloody Roots.
¿Quieres una descripción del desorden, los imparables saltos de euforia, adrenalina, empujones de descargue y los incansables cabeceos? Las palabras no describen ese despliegue de brutalidad, que se fue con los aplausos y gritos de un público que ya parecía agotado después de tanto salto.
Se viene una segunda parte del posteo, esta vez describiendo lo que siguió del concierto.