A Fire that doesn’t burn!!
April 12 | 2012
Las eternas esperas tienen un término, y este término viene dado por una ocasión bastante especial.
Recuperando los ánimos tras un anormal año de estudios, retomo a través de la primera super experiencia que significó mi primer concierto.
Esta vez el turno fue de Sodom, bestias del thrash alemán.
En una especie de aventura osada para aterrizar en el Teatro Cauplicán, nuevamente. Esta vez una experiencia en solitario como la ocasión de Slayer.
De Sodom, a opinión personal, no existen discos malos, solo menos buenos o destacables. La magnitud musical que poseen, es de esas que te vuelan los sesos, con potencias de sonido que no necesitan envidiar a bandas más conocidas.
En sencillas palabras: Sodom, la lleva.
De partida, llegar al Caupolicán y encontrarse con el tumulto de metaleros, gritando a la poli a coro “Fuck the Police!”, exigiendo entrar a brutalizarse dentro de la “cancha” del teatro.
La suerte personal de llegar justo al tiempo que está tocando Sodom, lo lamento por los teloneros de haber tocado, pero uno no siempre se ubica en una ciudad como Santiago, agradezco mi sentido de ubicación.
Como digo, llego a la hora para escuchar a un gritón, furioso Tom Angelripper cantando el tema apertura del álbum de promoción: In War and Pieces. Apenas llegar y gritar a coro un tema que no es ni alto ni bajo, pero que sabe marcar el principio de la demolición.
El sonido de los clásicos no se dejó esperar, del EP sacaron Sodomy an Lust para calentar los motores del mosh-pit, continuando con los pasos más lentos pero letales de M-16 mientras a coro todos diciendo We shoot em’ down.
Volviendo a los brutos sonidos de la era pre-thrasher de Sodom, Outbreak of Evil, rompiendo tímpanos y quijadas en el mosh, tocandolo de la manera que auno le gusta, siempre rápido. Tras ese temón, el tío Tom, haciendo paso por ese tema que no sabes por qué lo tocaron, pero que no deja de romper el hielo, como un Peter Griffin aguardentoso y cervecero, lanzando Surfin’ Bird para entrar con otro superclásico de los tiempos de Michael Hoffman: The Saw is the Law.
Siempre que Tom inclina el micrófono y lo sube, es porque coverea a Motörhead, laanzando apuestas por cual tema sería, nos fustiga con el siempre vivo Iron Fist, tras ese temazo, nos sorprenden con un tema del primer LP Obsessed by Cruelty, Proselitysm Real.
Como el concierto es en promoción del último álbum, tenían que persistir con un tema que si bien es para cabecear, no es para considerarlo un hito, pasa sin pena ni gloria. Como para reanimar, lanzan a la parrilla lo necesario para decir Eat Me, seguido por otro tema del que personalmente me encanta el solo de guitarra: City of God
Pero las pausas y la suavidad eran para reavivar a un público hambriento de clásicos y potencia. Los redobles de Among the Weirdcong seguido del devastador Vice of Killing, mostrando que la nueva escuela de sonido no olvida la vieja escuela. Y si hablamos de vieja escuela, volvimos al primer EP otra vez, esta ocasión para sacar a relucir los demonios con Blasphemer, todos fuimos por la brevedad del tema, hijos de Satán.
Al fin llega ese punto esperado del concierto, en donde te revientan con los riffs asesinos, mi tema favorito del concierto, mi favorito personal de Sodom, tema que quiero coverear: AGENT ORANGE. Maldito tema, nunca decepciona.
Acto seguido, arremeten con el nunca añejo, del mismo álbum, con gran violencia de ser bombardeados por Ausgebombt.
La violencia no descansa, arremetidos con Sodomized, tener una tranquilidad en Napalm in the Morning, ese tema que es para gritarlo y levantar los puños con rabia.
Llega el receso, el abucheo que pide más Sodom, porque la noche aún no termina.
Cual Tom Araya en Chile, con la camiseta de la selección, diciendonos tras todas las banderas entregadas, que Chile tiene metal y que el tío Tom está más que agradecido.
Entonces llega la sorpresa del día. Un público chileno que odia a carabineros desde adentro pide a gritos que también nos acompañe Sodom en el disgusto. Tras rememorarle a Bernemann las notas, el grito del pais se escucha: FUCK THE POLICE!
Tras la rabia desatada, había que rebajar los humos, haciendonos gritar un lento pero eterno clásico Remember the Fallen, era obvio que el tema era para guardar energías.
Toda noche debe terminar, el mejor de los espectáculos debe terminar y Onkel Tom tiene una forma de terminar, siempre exagerando el bajo, con toda la distorsión necesaria para que recordemos a los caidos, para no olvidar una noche de puños en la cara, saltos de euforia, amistad espontanea al estilo del heavy metal, todo cerrado con broche de oro en un mosh-pit violento, con el tema hecho para destruirnos unos con otros, la lluvia de bombas de Bombenhagel que no deja segundo de descanso.
Son las últimas notas de la noche, un público agradecido, una banda contenta de tener un público leal y violento, con el cansancio asociado al interminable espíritu del thrasher.
En resumen, Sodom no decepciona, entregando los sonidos de vieja escuela por sobre los temas nuevos, a pesar de las fallas técnicas y cables a veces desconectados, el conjunto supo alegrar a un público hambriento del heavy metal. Estrenando por primera vez en latinoamérica al nuevo baterista Markus “Makka” Freiwaldt, el cual pasó la prueba de fuego, refinando en menos de un año la batería, sin dejar de echar de menos a los miembros que uno quisiera haber conocido, me reiero a ustedes Witchhunter (R.I.P.) y Blackfire. Pero, los miembros actuales saben marcar su presencia.
El setlist:
1. In War and Pieces
2. Sodomy and Lust
3. M-16
4. Outbreak of Evil
5. Surfin’ Bird (The Trashmen cover)
6. The Saw is the Law
7. Iron Fist (Motörhead cover)
8. Proselytism Real
9. The Art of Killing Poetry
10. Eat Me
11. City of God
12. Among the Weirdcong
13. The Vice of Killing
14. Blasphemer
15. Agent Orange
16. Ausgebombt
17. Napalm in the Morning
18. Sodomized
Encore:
19. Fuck the Police
20. Remember the Fallen
21. Bombenhagel
Agent Orange
Fuck the Police!
Ausgebombt
